Náufragos
Estas naufragando por
un mar. No sabemos cómo ni cuándo pero por ahí andas. Entonces se te ocurre que
nunca más vas a ver tierra. Tenes sed, el sol te está partiendo la piel, ni
siquiera tenes fuerzas para sentarte. Una vida se pasa ante tus ojos como una
película, como un sueño, como un lejano recuerdo.
Llegó a este mundo
desnudo. Sin tener absolutamente nada, ni siquiera un nombre. Era cuerpo y
alma. Y como vos, y como yo, gritó. Gritamos todos juntos. Gritamos
desesperadamente por aire. Gritamos atemorizados por lo desconocido. Gritamos
sin miedo a gritar. Y después, vivimos.
Fue por un sendero
peligroso, lo lastimaron y lastimó, se equivocó, se aventuró, se lanzó, se
perdió, tuvo miedo, aprendió, se rompió, se conformó. Y de repente se da cuenta
de que ya no es una voz infantil que se
alza con ansias de ser escuchada. Si no que se convirtió en este ser que teme
hacerse oír, que le da vergüenza. Entonces dejó de hablar, perdió
oportunidades, dejo que las injusticias pasen, culpó a alguien más.
Y todo pasa. Cada
decisión que toma está pensada para que pueda ser justificada y si algo no le
gusta para otro lado va a mirar. Comienza a evitar el silencio y usa
auriculares para evadir la realidad. Se convence de que hay muchas cosas en
juego para perder y todo se vuelve una rutina en donde trabaja para comprar
cosas que no disfruta por falta de tiempo. Pero así no se vive, ni se
sobrevive, así simplemente se está.
Estas naufragando por
un mar, pero no parece un mar. Es una ciudad. Tu ciudad. Todos tienen un plan,
todos tienen un “de acá a cinco años, de acá a diez años”, todos parecen estar
inmersos en una rutina. Y entre tanto teléfono e injusticias, entre tanto
tráfico y música, entre tanta prisa y plata, abrís los ojos y me miras. Y a vos
y a mí con nuestro cuerpo y alma se nos ocurre gritar:
“¡Están naufragando
por un mar! ¿Es que no ven que están perdidos? ¿Qué se hunden en una sociedad de consumo?
¿Qué a su lado hay gente que no puede nadar? ¿Qué no son quien para juzgar?”
Y como uno no puede
ir gritando por la vida así no más, yo voy tropezando palabras al naufragar y
grito fuerte sin gritar cuando encuentro tierra y las letras encuentran quien
las lea.
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