Valentina dijo

- ¿Qué es la perfección? - pregunta el colorado con esas ganas de saber que tienen los niños. 
- No tengo ni la mínima idea, Sócrates en miniatura. - le contesto divertido.
Ni siquiera sé si existe algo así como la perfección. Sé que la idea hace mal. La idea de perfección que nos vendieron a todos. Esa que aparece en las películas, en los cuentos, en los libros, en las publicidades, en las noticias y en las series. Esa que nos martilla la cabeza, que nos da ilusión.
Ni siquiera sé si esa perfección es mía o alguien me la contó y me la creí.
- ¿Qué tipo de perfección? - le pregunto dudando.
- No hablo de Dios. - me aclara porque todavía no entiende nada de la Iglesia. - En el jardín Valentina dijo que el novio perfecto tiene que saber dibujar corazones. - responde serio y preocupado.
- ¿Valentina eh? - Benjamín se pone un poco colorado y escondo mi risa. - ¿Te gusta?
- Va a ser mi novia. - me dice con la confianza de alguien que no entiende todavía ni de límites ni de imposibles, aunque dos segundos después le veo la tristeza en los rulos.
Benjamín está jugando con un avión de papel que le hice hace dos minutos y por jugar me refiero a que lo está rompiendo en pedazos.
- Yo no sé dibujar corazones. - me cuenta todo preocupado. Ajá.
- Te cuento un secreto: yo no sé dibujar nada. - le digo en tono confidente y me mira sorprendido, abriendo sus ojos a un nivel que ni siquiera existe. No me tengo que reír.
- ¿Y cómo hiciste para que la tía se case con vos?
- Che, che, que no estamos ni casados ni comprometidos.
- Bueno pero ¿Cómo hiciste para ser el novio perfecto? - me pregunta ansioso.
Saco otro papel de la bolsa y empiezo a hacerle un nuevo avión mientras pienso en que contestarle, su intriga va en aumento y creo que está a segundos de romperme la hoja que tengo en las manos.
No sé cómo definir lo perfecto, no sé si se puede, o si existe. No quiero que se esfuerce por ser perfecto, no quiero nunca que se meta esa idea estúpida en la cabeza. Que crea que si las cosas no terminan en un "vivieron felices para siempre" están mal. No quiero que crea que la vida es un cuento donde los malos son horribles y pierden, y donde los buenos hacen lo correcto y ganan. No quiero que crea que lo bueno es esto y lo malo es lo otro, y que defina a las personas por buenos y malos, que tupé ese de juzgar.
- ¡Tío! - se queja molesto y levanta la voz, mocoso caprichoso.
- Pasa que mi novia no quería que yo dibujara corazones, para ella el novio perfecto tenía que saber escuchar. - trato de explicar y no explico nada (historia de mi vida). ¿Está bien buscar simplificar las cosas para los niños?
- ¿Entonces además de aprender a dibujar corazones tengo que hacer otras cosas? ¿Hay una lista? - me pregunta desesperado y quiere agarrar mi cuaderno, como si los adultos tuviéramos las listas de lo que hay que hacer en la vida. Supongo que es nuestra culpa por dar esa imagen.
- No Benja, no hay listas. No que yo sepa igual. - tiro el avión y lo veo planear. Benja corre a buscarlo. - No hay un "novio perfecto" ni un amigo perfecto, ni una familia perfecta. Las personas son como son, no las podes cambiar.
Saco un papel y una lapicera, me pongo a dibujar. A las personas no se les puede exigir, no las podemos moldear a nuestro gusto. No es justo proyectar en el otro nuestra idea de perfección, de ideal y después castigarlos si no cumplen. Pedirles que sean lo que queremos, ni siquiera pedírselo, esperarlo, ni siquiera esperarlo, soñarlo. Mirar al otro y ver cómo queremos que sea, nunca animarnos a pedírselo porque sabemos que no debemos, y después cuando no es, castigarnos a nosotros mismos también. Vivir decepcionados.
- Pero yo no quiero que Valentina sea distinta, solo quiero aprender a dibujar corazones.
- ¡Aprende! Me parece muy bien. Pero te va a querer por algo más, no sólo por los dibujos.
- Si, ya sé, porque voy a jugar con ella y porque la voy a cuidar como me cuidan mis papas.
- Jugar y cuidar... Benja, ¿Vos que crees que tiene que tener un amigo perfecto, o una novia perfecta?
- Tienen que reírse mucho. - tira su avión y me mira. - Además no tienen que pegarme.
- Eso tenes que hacer vos. - le digo y vuelvo a mi obra de arte.
- ¿Qué cosa?
- Reite mucho y no pegues.
- ¿Por que?
- Al final vas a terminar siendo Sócrates che. - Me mira orgulloso y feliz, no tiene la más puta idea de quien es Sócrates. - Porque creo que te va a hacer bien hacerlo.
Tal vez eso deberíamos hacer: convertirnos en eso que exigimos del otro. No obligarlos a ser quien nosotros queremos que ellos sean, cambiemos nosotros. Nos pidamos a nosotros mismos ser eso que creemos que es mejor. Pensar, buscar, luchar. Sumergirnos en nuestra alma, aunque tengamos miedo, y encontrar las luces y oscuridades que nos atraen y aterran.
- Mirá. - le digo a Benja y le muestro mi corazón.
- Es horrible. - me dice riéndose. - Mira el mío. - me muestra algo que podría definirse como un círculo anormal.
- Es peor que el mío, Picasso. - me burlo.
- ¿En serio crees que Valentina va a querer ser mi novia aunque no sepa dibujar?
No quiero que sea eso que el otro quiere. Eso que en algún lado alguien dijo que tenemos que ser. Esas reglas que nadie dice nunca pero existen y esperan que las cumplamos. No quiero que sienta que tiene que ser un tipo perfecto porque se va romper, va a creer que nunca nada va salir bien, que nadie va a salir bien, y se va a enojar. Mucho. Con el mundo, con la rutina, con la gente, con el miedo. Espero que le pase todo eso, pero no por cumplir con una idea de perfección. Que le pase por vivir.
- No tengo idea, pero más que pintor sos filósofo vos.
Quiero que sea. Que sea quien es y como es. Que se anime a ser ese humano errado, valiente, vulnerable, complicado, simple, herido, lleno de historias, de miedos, de sueños. Quiero que sea y que sepa que nadie tiene que arreglarnos. Espero que busque su perfección subjetiva, imperfecta y humana, con confianza y miedos, con pequeños pasos, tropezándose a veces, levantándose otras. Espero que no viva para buscarla.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Hasta cuándo?

3/4